Liberaciones


Algunas liberaciones son suaves pero repentinas:

¿has tenido alguna vez un día duro y te has dicho a ti misma: “Vaya que cansada estoy, tengo ganas de ir a dormir”? de modo que te metes en la cama, la habitación está oscura y la casa tranquila; puedes sentir que te vence el sueño. Sientes que los ojos te pesan y se empiezan a cerrar…, y de repente ¡sorpresa! tu cuerpo salta. ¿Te ha pasado alguna vez?

La Terapia Cranéo-sacral es un método suave de escuchar el cuerpo y favorecer el cambio. Usa un toque muy ligero (5 gramos) para favorecer las liberaciones, que pueden incluir calor, pulsación, sonidos en el tracto digestivo, movimientos musculares y cambios en la respiración. Las liberaciones pueden ser emocionales, en forma de lágrimas, de risa y/o recuerdos que vienen a la conciencia del paciente; por tanto se liberan y pueden ir acompañados por sentimientos de miedo, vergüenza, tristeza, ira o remordimiento.

A veces hay emociones contenidas en el cuerpo que son parte del proceso de liberación. Tu cuerpo puede quedarse muy quieto antes o durante el proceso de la liberación. Ese es un punto especial, porque es un detector de significado para tu cuerpo. A veces, cuando tu cuerpo esta descansado sobre la camilla y mis manos escuchan el ritmo de tu sistema cranéosacral, tu cuerpo podría moverse a la misma posición en la que estaba cuando te hiciste daño. Esto suele ocurrirle a la gente que siente dolores y disfunciones causados por deslizamientos, como recibir un golpe al caerte por las escaleras. Tu ritmo se detiene automáticamente, y empiezan a producirse liberaciones. Entras en un punto de quietud al que llamamos detector de significado, porque la posición a la que se mueve el cuerpo, o lo que piensas, suele ser parte importante (significativa) del proceso de curación y liberación de los traumas.

La parte más importante de la TCS es que es el cuerpo el que dirige y hace lo que el paciente necesita; el terapeuta ha de hacer lo que pueda para facilitar ese proceso.