Síntomas comunes


Muchos bebés presentan señales de presión retenida cuando son muy pequeños. Estas pueden incluir.

Bebés llorones e irritables

Si la presión retenida en la cabeza del bebé persiste, a menudo le hace sentir incómodo. El bebé puede tener dolor de cabeza o simplemente estar intranquilo.

Lleva su tiempo calmar a estos bebés y se encuentran más cómodos cuando se les coge en brazos que cuando están tumbados.

Los bebés que han tenido un parto rápido son o menudo los más irascibles e irritables.

Alimentación

El nervio de la lengua implicado en la acción de mamar, sale del cráneo y se dirige hacia un área localizada detrás de la oreja. Esta es el área que sufre la mayor compresión durante el paso del bebé por el canal del parto. El nervio puede irritarse y no funcionar fácilmente, lo que complica la succión al mamar.

Sumado a esto el desamoldamiento del cráneo puede dejar un estrés residual en el área de la cara, lo que también dificulta la succión al bebé.

El bebé puede necesitar mucho tiempo para comer y una toma se une frecuentemente a la siguiente. Puede quedarse dormido antes de que se haya completado una toma y por tanto se despiertan hambrientos tras una o dos horas. El bebé puede tener muchas flatulencias.

VÓMITOS, CÓLICOS Y GASES

Pueden deberse a una compresión en la base del cráneo y también a una tensión o distorsión en la región del diafragma.

El nervio que se dirige hacia el estómago sale del mismo área craneal que el nervio de la lengua. De la misma manera es también vulnerable a la compresión. Esto puede afectar a la eficiencia de la digestión e interferir en el trabajo del estómago.

Cualquier deterioro en la función del diafragma afectará en mayor medida a la actividad del estómago para retener y digerir sus contenidos. El diafragma puede verse afectado por la tensión en el tronco del bebé procedente de su paso a través del canal del parto o de un parto traumático. Si el cordón umbilical ha estado sometido a tensión durante el alumbramiento, tal vez porque estuvo enrollado alrededor del cuello del bebé, la función del diafragma puede verse afectada.

Bebés que padecen de gases o cólicos manifestarán frecuentemente problemas en esta área. El estómago está cerrado en su extremo superior por un esfínter muscular formado por el diafragma. Tensión o distorsión en el diafragma pueden impedir la eficiencia de este esfínter y provocar que el bebé vomite cuando su estómago está lleno tras las comidas. Extraordinariamente este esfínter es estructuralmente deficiente y produce una situación llamada estenosis pilórica, en ella comidas enteras son repetidamente regurgitadas.

Trastornos en el sueño

Cuando existe compresión retenida del parto, el bebé se mantiene en un estado constante de alerta. Duermen durante cortos periodos de tiempo y nunca parecen coger un sueño profundo. Más tarde, durante el primer año de vida se despiertan con el mínimo ruido. Estos patrones del sueño se convierten rápido en un hábito. Si al bebé se le trata pronto, entonces suele ser a menudo suficiente para resolver el problema de sueño. Tras el primer año de vida, incluso tras haber sido tratado el problema causante de la compresión, este patrón de hábito necesita con frecuencia ser trabajado a parte por los padres.