La presentación de la cabeza del bebé


Presentación normal

Normalmente el bebé se presenta con su barbilla metida bien hacia abajo, dirigida hacia su pecho. Esto ofrece al canal del parto el diámetro más pequeño de la cabeza.

Presentación inusual o anormal de la cabeza

A veces la cabeza no está completamente dirigida hacia abajo o presenta un leve pero extraño ángulo. Esto no solo produce un parto más lento, sino que también comporta un mayor diámetro de la cabeza y provoca grandes fuerzas de compresión, en partes de la cabeza que no están bien diseñadas para acogerlas.

Puede ayudar imaginar que uno se está poniendo un estrecho jersey de cuello alto y sopesar qué postura se preferiría para meter la cabeza dentro.

Para el bebé una presentación común es una “posición posterior” o de “espalda contra espalda”.

Para poder ser alumbrados estos bebés deben rotar 270° dentro de la pelvis. A menudo se quedan atascados y precisan ayuda. Inevitablemente esta fuerza rotatoria es absorbida junto a las normales fuerzas de compresión.

La presentación más complicada es la “de cara”. El cuello está completamente estirado o echado hacia atrás, presentándose el mayor diámetro posible de la cabeza. El amoldamiento es extremo y la presión retenida inevitable.

Parto de nalgas

La estructura del bebé no está diseñada para que las nalgas salgan primero, pero a veces esto ocurre. En estos casos la cabeza no tiene ninguna oportunidad de amoldarse durante el parto y es alumbrada con fuerzas dirigidas hacia arriba en lugar de hacia abajo. Se han encontrado patrones particulares de retención de fuerzas compresivas en los bebés nacidos de nalgas.

Si es un primer hijo o no

Generalmente el primer bebé tiene que hacer un esfuerzo mayor en su paso a través de la pelvis materna. La cerviz del útero no se ha abierto antes, el canal del parto no se ha dilatado aún y tampoco se han separado las diferentes partes de la pelvis. Por estas razones los primeros partos son en general más largos y con mayores contracciones, acarreando en general una mayor necesidad de analgésicos.

Partos asistidos: Fórceps o ventosas

Cuando los fórceps o la succión son necesarios para ayudar a la salida del bebé, se usan cuando la cabeza del bebé está “atascada” y bajo máxima presión. Esto significa que en este momento, cualquier otra presión ejercida sobre la cabeza del bebé no puede ser controlada adecuadamente.

Bebés prematuros / Fuera de cuentas

La cabeza del bebé está diseñada para resistir las fuerzas compresivas del alumbramiento a las cuarenta semanas de gestación. Antes de este tiempo los huesos son muy blandos y sufren más las fuerzas compresivas del parto, a pesar del tamaño más pequeño de la cabeza. Está estimado que a las 36 semanas de gestación, la cabeza del bebé absorbe cuatro veces más la presión que si el parto se produce a su debido tiempo.

Tras cuarenta semanas de gestación los huesos se van endureciendo gradualmente, de tal forma que no son capaces de amoldarse tan fácilmente durante el alumbramiento. Esto significa que la mayoría de la presión es absorbida dentro y entre los huesos y es más difícil liberarla después.

Anoxia

Ocasionalmente los bebés sufren de anoxia (falta de oxígeno) durante el parto, que varía desde una cantidad pequeña de angustia, a una anoxia seria que conlleve danos cerebrales.

La anoxia va siempre acompañada por un grado de conmoción que afecta al sistema nervioso central (cerebro) del bebé y es un importante factor que influye limitando la liberación de las fuerzas de presión moldeadoras durante el nacimiento. También es cierto que si el parto ha sido lo suficientemente difícil como para causar anoxia, ha sido también físicamente duro para el bebé que habrá sufrido mayores fuerzas de presión moldeadora. Estos demandan atención propia, al igual que el efecto de la anoxia sobre el sistema nervioso.

Parto por cesárea

Tras todo lo leído podrá pensarse que ¡todos los bebés deberían nacer por cesárea! En algunos casos, si el parto va a ser muy difícil, es preferible este tipo de alumbramiento. Sin embargo el bebé siempre se beneficia de un parto normal, es una forma de “despertar” para el bebé.

En muchos de los bebés que han tenido un parto por cesárea, observamos muchas fuerzas de presión retenidas en sus cabezas. Esto es particularmente cierto cuando la cesárea se ejecuta tras un proceso de parto largo y a menudo complicado. Sumado a esto puede ocurrir que el parto por cesárea no sea fácil, especialmente si la cabeza del bebé está profundamente encajada en la pelvis.

Parte del proceso de amoldamiento y compresión de la cabeza del bebé comienza al final de la gestación, por lo tanto incluso los bebés que nacen con un cesárea programada, sin proceso de parto en absoluto, pueden presentar áreas de compresión en sus cabezas.

Efectos emocionales del parto en el bebé

Los bebés que han tenido un difícil paso por el canal durante el parto, particularmente si han estado “encajados” en algún punto, son a menudo muy asustadizos. Esto les puede afectar más tarde, manifestándose de forma física como tensión a través del diafragma y el pecho.

Estos bebés demandan mucha atención y son miedosos, particularmente ante situaciones nuevas y frecuentemente demandan mucho consuelo de los padres.